De nuevo es Zaratustra en Datemus quien en enero de 2006 saca el tema de los descartes con un artículo sobre los caballos:
JUGANDO AL MUS: "El caballo"
Cuando se está de mirón no se debe hablar. Pero el novato, ante la incertidumbre de un descarte, me preguntó por lo bajito: “¿Qué hago con el caballo? ¿Lo tiro o me lo quedo?”.No hablé, para ser fiel a mis principios. Pero hice un gesto de negación con la cabeza casi imperceptible que el novato debió interpretar como que no debía quedarse con el caballo porque lo tiró. Y yo quería decirle que no lo descartara.Siempre me quedo con el caballo; si tengo reyes y si no los tengo. Es mejor quedarse con un caballo que ir a cuatro cartas.Dos reyes caballo hacen ley, tres reyes caballo para morir matando, rey caballo para ver un envite a grande, dos caballos para ver otro envite a pares, tres caballos para pillar al contrario con medias de sietes y cuatro caballos... ¡qué bonitas duples!Hay gente que se empeña en jugar con “la 31 real”. ¿No sería mejor implantar que solo y únicamente los cuatro caballos le ganen a los cuatro reyes?Debería imponerse la estética en el mus. Son mucho más bonitos los cuatro caballos juntos que los cuatro barbas.¡Digo yo, no sé! ZARATUSTRA.
Es difícil que esté yo de acuerdo con Zara, pero en esta ocasión comparto talmente sus apreciaciones e ideas.Siempre un caballo, of course. Ya lo dijo Hamlet. ¿O fue Shespir quien dijo eso de “mi reino por un caballo”?.Después de un mus, por supuesto que vamos a querer un envite con rey-caballo o a pares con dos caballos. ¿Quien no regala una piedra?Hacia tiempo que iba yo buscando una jugada que tumbara a la tonta 31 real y ¡eureka! el Zara ha dado con la solución. Cuatro caballos! Si señor. Mucho más estético y más difícil de conseguir.Queda constituida la Peña de los 4 Caballos cuyo único objetivo será cargarse a la 31 real.¿Será esto constitucional? TRINIDAD.
Parece que Zaratustra se ha decidido, por fin, a sacar del letargo invernal a este blog por lo que se le agradece. Yo suelo quedarme siempre con caballo si está acompañado de rey y, a veces también, solo. Pero hemos de tener en cuenta lo que pretendemos ligar según, como tanto le gusta decir a Trinidad, EL TANTEO Y LA POSICIÓN, con lo cual hemos de darnos cuenta de que con el caballo (solo) cogemos más veces juego, incluida la 31, pero también cogemos peores pares. Pero yo me pregunto ¿los favorables a quedaros con el caballo, qué opináis de las sotas? Porque también las sotas son bonitas ¿no? JABATO.
Con las sotas me quedo cuando son dos y llevo un rey. Pero con rey sota no me quedo nunca y con dos reyes sotas, depende de como vaya la cosa y de si me hace falta más el juego que los pares.Pero yo quiero saber cómo acabó esa partida, Duque? AGUIRRE.
Hola aguirre. Parece que la gente va asomando la cabeza después de estos días. Yo me hago la misma pregunta que tú ¿dónde está el duque? ¿qué pasa con la partida? Estoy deseando que se reanude para que podamos expresar nuestras opiniones y aprender de los demás.Respecto a los descartes con sotas y caballos creo entenderte, Aguirre, que solo te quedas con 2 sotas si van acompañadas de rey. Bien, “ca uno es ca uno y tiene sus caunadas”, que dicen en mi pueblo; pero sinceramente creo que es un error no quedarse con dos caballos o con dos sotas. No es mi intención, creedme, ponerme pesado con las probabilidades, pero es que me lo ponéis “a huevo”. Si para algo está claro que sirven es para aprender a descartarse. Quedarse o no con un caballo o una sota da casi igual porque lo que ganas a juego lo pierdes a pares, con lo cual se deberá elegir la opción según las circunstancias (otra vez el TANTEO y la POSICIÓN). Pero con 2 caballos o 2 sotas debemos quedarnos siempre. Lo malo de tirar todas las cartas es que debes empezar de cero, con lo que ya vas en desventaja con respecto a los demás jugadores que tendrán mejor descarte que tú. Solo decir, sin mencionar datos concretos, que las probabilidades de coger duples, medias, 31 y resto de juego es, con la pareja de figuras, muy superior a si tiramos todas las cartas. Por lo que solo debemos tirarnos de todas en caso de que, por razones de tanteo, nos convenga coger buena grande o buena chica. En todos los demás casos, se sea mano o postre, debemos claramente quedarnos con ellas. JABATO.
Quedarse con un C o una S no sirve para nada. Lo único que hace es hacerle creer a tu compañero que llevas dos RR. Si te quedas con RC y te entra otro RC dirás, menos mal que me quedé con el caballo. Pero eso es pura potra. Hay que quedarse con los reyes y si no ir a por ellos. Los reyes ganan grande, pares y si viene juego, vendrá igual con reyes que con caballos o sotas. ¡A por los reyes, chavales! LAZARO
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domingo, 4 de febrero de 2007
SOBRE DESCARTES en Datemus
El siguiente artículo publicado en diciembre de 2005 en http://datemus.blogspot.com/ y escrito por Zaratustra, habla de un descarte muy habitual en algunos jugadores, incluso de postre, y odiado por otros muchos, la VENTIUNA:
JUGANDO AL MUS: "La veintiuna"
La veintiuna se llama en el argot del mus a la combinación de tres cartas que suman 21 puntos, con lo cual yendo a una y metiendo una figura de las 16 que hay en el mazo (4 sotas, 4 caballos y 8 reyes), haríamos 31 para juego. Pueden ser dos figuras y un as, 6 y 5 con figura o 7 y 4 con figura.Este descarte solo es válido si se es mano y con ciertos matices. Antes diré que algunos buenos jugadores de mus consideran este descarte válido también, y en algunos casos, si se es 2º en el orden de la mesa, cosa con la que no estoy de acuerdo pero respeto esas opiniones. Lo que no es de recibo es quedarse a la 21 de 3º o de postre. Ahora vamos a los matices. Desde el comienzo y hasta los 30 tantos aproximadamente, en una partida a 40, quedarse a la 21 tiene que ser una opción elegida ante un mal descarte. Es decir, si tengo de mano CS1, 47S, 47C, 65S, 65C y una cuarta carta que no haga juego obviamente, ante la disyuntiva de ir a cuatro cartas, es mejor quedarse a la 21 e ir a una carta.Si en el mismo tramo de la partida, esas 21 antes mencionadas, en vez de ser con caballos o sotas, son con un rey, es mejor opción ir a tres cartas quedándonos con el rey. Claro que pasados los 30 tantos y si vamos por delante, siempre será buena opción la 21 de mano, sea con sota, caballo o rey.En el caso de que la 21 esté formada por un as y dos figuras (dos sotas, dos caballos o dos reyes), siempre es bueno quedarse a ella, porque no solo hay catorce figuras más que pueden entrar para hacer 31, sino que también hay 7 pitos más que pueden formar duples. El descarte a la 21 es una apuesta arriesgada. Por eso mayormente debe ser usado como alternativa a un mal descarte y de mano. Si sale bien, nos sube la adrenalina. Si sale mal, nos entra dolor de barriga.Solo hay que quedarse a la 21 de 2º, 3º o 4º si es con pares de figuras y as. La opción de quedarnos con un rey y desechar la 21 en los tres primeros cuartos de una partida es mejor porque estamos primeros en el orden del reparto y nos pueden entrar más reyes, frenando la fuga de los mismos hacia los contrarios. Pero además, si entran pares y juego malos, al ser mano y jugándolos bien les podemos sacar más rédito que a una 31 sin pares. Todo esto no hace más que reafirmar que la opción de quedarnos a la 21 tiene que ser ante la alternativa de un mal descarte, de mano.Si no entra a la primera y por esas casualidades de la vida vuelve a haber mus, hay que morir con las botas puestas e insistir. No se debe cambiar de caballo en mitad del río. Por último, una apostilla: hay jugadores que al ver que su mano va a una carta, intuyendo que van con 21 y previendo que no meta lo que busca, también optan por ir a una. Bien porque tienen posibilidad de hacer juego para sumar o algunos pares que pueden convertirse en duples. El objetivo final es impresionar a los contrarios yendo ambos a una carta, para que no lo corten con poco y haya posibilidad de más mus. Personalmente, me mantengo en mis treces, siendo mano prefiero que mi postre no me engañe yendo a una y busque los reyes, si puede.¿Se debe cortar si entra la 21 a la primera? ¡Ah... amigo! ¿Eso quién se lo puede responder? Dependerá de la partida, de los contrarios, de las musas inspiradoras... Si entra la 31 en el segundo intento porque hay dos muses, no lo corte, hágame caso. En el 98% de las veces lo cortará el contrario (eso debe venir en el libro ese de “Las probabilidades y el mus”, ¿verdad Berlanguero?).
No, el libro que nombras no trata del comportamiento de los contrarios después de dos muses. Eso viene en el libro de Harry Potter, capitulo de capirotes, hadas y fantasmas.Dices que quedarse con 6 5 o 7 4 y una figura puede ser un descarte interesante de mano. Prácticamente casi siempre que se vaya por delante. El calculo probabilístico nos dice que se cojera 31 un 40,5% de las veces. Así que un 59,5% puede que no cojas ni 31 ni pares, ni nada. Un negocio cojonudo. Y eso por tener un mal descarte con las 4 cartas iniciales. La verdad es que es un problema, pero como todos los problemas vamos a diseccionarlo.Para estar dentro de los supuestos que enumeras vamos a suponer que vas ganando 27-14. Te entra C 7 5 4. No sabes nada de tu compañero y os dais mus. Los contrarios que están prácticamente obligados a cortar con un pimiento, también se lo dan porque los pobres tampoco llevan nada.Te quedas con la veintiuna -C 7 4- y no rezas porque llevas 13 tantos de ventaja. Los demás se quedan cada uno con una carta (obviamente figuras), así que de las 16 figuras ya solo queda un máximo de 12. Pudieran ser menos si se han tirado sotas y caballos. (Este supuesto (16-4=12) ya no lo recoge ni el libro de Gil, que pienso incurre en este error constantemente). De las 24cartas que quedan en el mazo solo 12 o menos pueden ser figuras. Tu probabilidad de coger una parece ser de un 50%, posiblemente sea menos.a)Si te entra la 31 ganaras el juego pero salvo que tu compa lleve duples (y buenos) solo puedes aspirar a ganar eso. Un máximo de 7 piedras (3+3+1, treintiuna los dos mas porque nó a juego). Los contrarios ganarían mínimo 5 (grande, chica, 2 de pares mas porque nó) y si llevaran medias o duples pudieran ser más. Como no sabemos si tu compañero habrá cogido juego, ni ellos duples, lo vamos a dejar en que ganas 6 piedras y ellos también 6. Total de 27-14, pasamos a 33-20. Está pero que muy bien.b)Pero si no te entra la figura y a tu compa tampoco duples muy buenos te vas a ganar la chica y gracias. Y ellos se ganaran, grande, pares y juego, mínimo 8 y puede que más. De 27-14 pasaríamos a 28-22 (como poco). ¿eso es bueno o malo?Yo creo que el Makelele tendrá algo que decir. Y Nerea. Y Berlanguero. Y, please, cualquiera que lo lea, que lo que interesa son las respuestas. Por cierto, ¿y Marili? ¿Que diría Marili? TRINIDAD
Si entra una figura a la 21 pasas de 27-14 a 33-20. Y si no, 28-22. No tengo dudas que la primera opción es buena, ya qu te acerca más a la salida. Y la segunda no parece tan mala, si sigues delante. Pero vueno, hay que arriesgar si no ganas. Yo me quedo a la 21 en cuanto tengo posibilidad. Será porque me entra con facilidad. Lo que no sabia que era malo quedarse a ella no siendo mano.Un gusto leer y aprender. No estoy viviendo en España y no puedo jugar al mus. Extraño una partidita mogollón. Mañana vuelvo a pasar las fiestas y me pondré las botas de mus. Saludos, señores. MIGUEL.
Yo de mano me quedo siempre a la 21 con rey caballo as. LAZARO.Lazaro, me parece bien, y si te entra otro as ¿que haces? ¿echas ordago a pares?Seguro que te entra mas veces la 31 que nó. A mi es que no me entra nunca. Claro que es como la loteria, si no juego como me va a tocar. Las veces que me he quedado, nunca me ha entrado. TRINIDAD
Pues ya es mala suerte que no te entre nunca, Trinidad. Alguien dijo aquí mismo en este blog (no recuerdo si eras tu) que la 31 es la jugada más facil de meter.Con RC1 si entra otro as, pues a esperar llevarte la chica en paso si te dejan y a otra mano, mengano.No hay porqué hechar ordago a pares si no hay necesidad, creo yoSe nota que estoy jugando estos días, ehhhhhh! que pena que se acaban las vacaciones y hay que volver. Me consolaré leyéndoles. MIGUEL.
JUGANDO AL MUS: "La veintiuna"
La veintiuna se llama en el argot del mus a la combinación de tres cartas que suman 21 puntos, con lo cual yendo a una y metiendo una figura de las 16 que hay en el mazo (4 sotas, 4 caballos y 8 reyes), haríamos 31 para juego. Pueden ser dos figuras y un as, 6 y 5 con figura o 7 y 4 con figura.Este descarte solo es válido si se es mano y con ciertos matices. Antes diré que algunos buenos jugadores de mus consideran este descarte válido también, y en algunos casos, si se es 2º en el orden de la mesa, cosa con la que no estoy de acuerdo pero respeto esas opiniones. Lo que no es de recibo es quedarse a la 21 de 3º o de postre. Ahora vamos a los matices. Desde el comienzo y hasta los 30 tantos aproximadamente, en una partida a 40, quedarse a la 21 tiene que ser una opción elegida ante un mal descarte. Es decir, si tengo de mano CS1, 47S, 47C, 65S, 65C y una cuarta carta que no haga juego obviamente, ante la disyuntiva de ir a cuatro cartas, es mejor quedarse a la 21 e ir a una carta.Si en el mismo tramo de la partida, esas 21 antes mencionadas, en vez de ser con caballos o sotas, son con un rey, es mejor opción ir a tres cartas quedándonos con el rey. Claro que pasados los 30 tantos y si vamos por delante, siempre será buena opción la 21 de mano, sea con sota, caballo o rey.En el caso de que la 21 esté formada por un as y dos figuras (dos sotas, dos caballos o dos reyes), siempre es bueno quedarse a ella, porque no solo hay catorce figuras más que pueden entrar para hacer 31, sino que también hay 7 pitos más que pueden formar duples. El descarte a la 21 es una apuesta arriesgada. Por eso mayormente debe ser usado como alternativa a un mal descarte y de mano. Si sale bien, nos sube la adrenalina. Si sale mal, nos entra dolor de barriga.Solo hay que quedarse a la 21 de 2º, 3º o 4º si es con pares de figuras y as. La opción de quedarnos con un rey y desechar la 21 en los tres primeros cuartos de una partida es mejor porque estamos primeros en el orden del reparto y nos pueden entrar más reyes, frenando la fuga de los mismos hacia los contrarios. Pero además, si entran pares y juego malos, al ser mano y jugándolos bien les podemos sacar más rédito que a una 31 sin pares. Todo esto no hace más que reafirmar que la opción de quedarnos a la 21 tiene que ser ante la alternativa de un mal descarte, de mano.Si no entra a la primera y por esas casualidades de la vida vuelve a haber mus, hay que morir con las botas puestas e insistir. No se debe cambiar de caballo en mitad del río. Por último, una apostilla: hay jugadores que al ver que su mano va a una carta, intuyendo que van con 21 y previendo que no meta lo que busca, también optan por ir a una. Bien porque tienen posibilidad de hacer juego para sumar o algunos pares que pueden convertirse en duples. El objetivo final es impresionar a los contrarios yendo ambos a una carta, para que no lo corten con poco y haya posibilidad de más mus. Personalmente, me mantengo en mis treces, siendo mano prefiero que mi postre no me engañe yendo a una y busque los reyes, si puede.¿Se debe cortar si entra la 21 a la primera? ¡Ah... amigo! ¿Eso quién se lo puede responder? Dependerá de la partida, de los contrarios, de las musas inspiradoras... Si entra la 31 en el segundo intento porque hay dos muses, no lo corte, hágame caso. En el 98% de las veces lo cortará el contrario (eso debe venir en el libro ese de “Las probabilidades y el mus”, ¿verdad Berlanguero?).
No, el libro que nombras no trata del comportamiento de los contrarios después de dos muses. Eso viene en el libro de Harry Potter, capitulo de capirotes, hadas y fantasmas.Dices que quedarse con 6 5 o 7 4 y una figura puede ser un descarte interesante de mano. Prácticamente casi siempre que se vaya por delante. El calculo probabilístico nos dice que se cojera 31 un 40,5% de las veces. Así que un 59,5% puede que no cojas ni 31 ni pares, ni nada. Un negocio cojonudo. Y eso por tener un mal descarte con las 4 cartas iniciales. La verdad es que es un problema, pero como todos los problemas vamos a diseccionarlo.Para estar dentro de los supuestos que enumeras vamos a suponer que vas ganando 27-14. Te entra C 7 5 4. No sabes nada de tu compañero y os dais mus. Los contrarios que están prácticamente obligados a cortar con un pimiento, también se lo dan porque los pobres tampoco llevan nada.Te quedas con la veintiuna -C 7 4- y no rezas porque llevas 13 tantos de ventaja. Los demás se quedan cada uno con una carta (obviamente figuras), así que de las 16 figuras ya solo queda un máximo de 12. Pudieran ser menos si se han tirado sotas y caballos. (Este supuesto (16-4=12) ya no lo recoge ni el libro de Gil, que pienso incurre en este error constantemente). De las 24cartas que quedan en el mazo solo 12 o menos pueden ser figuras. Tu probabilidad de coger una parece ser de un 50%, posiblemente sea menos.a)Si te entra la 31 ganaras el juego pero salvo que tu compa lleve duples (y buenos) solo puedes aspirar a ganar eso. Un máximo de 7 piedras (3+3+1, treintiuna los dos mas porque nó a juego). Los contrarios ganarían mínimo 5 (grande, chica, 2 de pares mas porque nó) y si llevaran medias o duples pudieran ser más. Como no sabemos si tu compañero habrá cogido juego, ni ellos duples, lo vamos a dejar en que ganas 6 piedras y ellos también 6. Total de 27-14, pasamos a 33-20. Está pero que muy bien.b)Pero si no te entra la figura y a tu compa tampoco duples muy buenos te vas a ganar la chica y gracias. Y ellos se ganaran, grande, pares y juego, mínimo 8 y puede que más. De 27-14 pasaríamos a 28-22 (como poco). ¿eso es bueno o malo?Yo creo que el Makelele tendrá algo que decir. Y Nerea. Y Berlanguero. Y, please, cualquiera que lo lea, que lo que interesa son las respuestas. Por cierto, ¿y Marili? ¿Que diría Marili? TRINIDAD
Si entra una figura a la 21 pasas de 27-14 a 33-20. Y si no, 28-22. No tengo dudas que la primera opción es buena, ya qu te acerca más a la salida. Y la segunda no parece tan mala, si sigues delante. Pero vueno, hay que arriesgar si no ganas. Yo me quedo a la 21 en cuanto tengo posibilidad. Será porque me entra con facilidad. Lo que no sabia que era malo quedarse a ella no siendo mano.Un gusto leer y aprender. No estoy viviendo en España y no puedo jugar al mus. Extraño una partidita mogollón. Mañana vuelvo a pasar las fiestas y me pondré las botas de mus. Saludos, señores. MIGUEL.
Yo de mano me quedo siempre a la 21 con rey caballo as. LAZARO.Lazaro, me parece bien, y si te entra otro as ¿que haces? ¿echas ordago a pares?Seguro que te entra mas veces la 31 que nó. A mi es que no me entra nunca. Claro que es como la loteria, si no juego como me va a tocar. Las veces que me he quedado, nunca me ha entrado. TRINIDAD
Pues ya es mala suerte que no te entre nunca, Trinidad. Alguien dijo aquí mismo en este blog (no recuerdo si eras tu) que la 31 es la jugada más facil de meter.Con RC1 si entra otro as, pues a esperar llevarte la chica en paso si te dejan y a otra mano, mengano.No hay porqué hechar ordago a pares si no hay necesidad, creo yoSe nota que estoy jugando estos días, ehhhhhh! que pena que se acaban las vacaciones y hay que volver. Me consolaré leyéndoles. MIGUEL.
lunes, 11 de diciembre de 2006
MUS BENÉFICO
Uno de los clásicos de DATEMUS. En este artículo se crean varios personajes como Makelele, Marili o Pittita, que existan en realidad o no, se han convertido en un tema de conversación más de campeonatos, torneos y minis en toda España.
----------------MUS BENÉFICO----------------- 13-12-06
Al acercarse estas fechas navideñas recuerdo el torneo de mus benéfico al que asistí el año pasado, por estos días de diciembre, más o menos.Tengo una amiga, mujer elegante, culta y de ideas claras, que participa activamente en una organización filantrópica. Organiza todo tipo de eventos para recaudar fondos y atender necesidades de colectivos desfavorecidos: obras de teatro, cenas de caridad, funciones de beneficencia al estilo de esas que presiden las esposas de los ministros y secretarios de estado.El año pasado por estas fechas, se embarcó en organizar un torneo de mus en los salones de un famoso hotel de cinco estrellas. Buscó empresas patrocinadoras de envergadura, multinacionales de esas que cotizan en bolsa y se anuncian por televisión. Cursó invitación para participar a empresarios, médicos, abogados, ingenieros, todos de renombre, periodistas famosos, algún ex alcalde, los suegros de un ex político, artistas consagrados, en fin, gente rica, aristocracia de ayer con apellidos de abolengo y aristocracia de hoy con cuentas corrientes rebosantes.Me enteré del torneo por un correo suyo: “¡Tienes que venir, no me puedes fallar! Te he puesto en el programa. Pásate por la web de la Fundación y te enteras de todo, día, hora, etc. Disculpa que no te llame ni te dé más detalles, pero estoy fatal de tiempo. Mañana viajo a Togo, de allí a Laos, paso medio día en Polonia y vuelo a Sudamérica. Estaré de vuelta el día del torneo. ¡Suerte y gracias! ¡Que ganes!.”Así es ella. Siempre con prisas y haciendo veinte cosas a la vez. ¡Y yo, que abro el correo dos días antes del torneo!. Me lo había puesto hacía una semana, con lo cual ahora estaría... vaya a saber en qué rincón de Sudamérica. Me voy a la web, ¡qué remedio! Efectivamente, allí estaba el cartel del evento patrocinado por uno de los bancos más grandes de Europa, una empresa de telefonía líder, un periódico de gran tirada y un canal privado de televisión. ¡Toma ya! Pero... ¿y esto?, ¿qué pone aquí?... (corro a buscar las gafas). ¡Madre de Dios! ¡Se había pasado la tía! Anunciaba la participación del Campeón de Mus de España durante cinco años consecutivos... ¡y ponía mi nombre!Diez pueblos se había pasado, menuda trola, ¡qué jodida! ¡Vamos, que me había puesto más o menos como el Induráin del mus! Esto tenía que aclararlo. Llamé a su hermano. Le dije que tenía que localizarla urgentemente para hablar con ella y que si no lo hacía, no asistiría al torneo. A las tres de la mañana me llama al móvil, desde Bolivia: “Disculpa la hora, aquí son las 10 de la noche y acabo de llegar al hotel. ¡No me hagas esa faena! Tienes que estar en el torneo sí o sí. Lo de los campeonatos me lo inventé, si, pero tenía que poner algo que le diese caché, que atrajese gente, y ya sabes que a estos peces gordos les encanta jugar con alguien importante. Busqué en Internet, pero no encontré a nadie en el mus que pudiese impresionarlos. Si hubiese sido un torneo de golf o de tenis... pero en el mus, cada año gana uno distinto. Tu sabes bastante de mus y como eres mi amigo, se me ocurrió tu nombre, así que búscate un compañero que sepa como tú o más e impresiónalos. Te dejo que me esperan en recepción. Un beso. Nos vemos pasado mañana.”¡Maldita sea! ¡Y me cuelga, así sin más! Habla a toda leche, me pilla dormido y cuelga, sin dar opción a réplica. Ya me ha ganado el primer juego.Al día siguiente me pongo a la tarea de buscar compañero, porque con el que juego habitualmente algunos torneos no puedo presentarme en un sitio así. El Makelele (le dicen así en la peña porque le gusta darse negros) es muy buena gente, noble como el que más, pero el taco más suave que suelta pone roja a la más experimentada señorita de alterne. Y si no le entran cartas... ¡apaga y vamonos! Se caga en todo lo que se menea. ¡Cualquiera lo lleva a un sitio así!Lo intenté llamando a tres o cuatro amigos que podían dar el perfil, pero nada, de hoy para mañana estaba complicada la cosa.Bueno, dentro de todos los males pensé que al menos sería una experiencia grata, comería bien, conocería gente con glamour, y me ahorraría el dinerito de la inscripción que salía por un pico, 300 euros por personas, no se andaba con chiquitas mi amiga. ¡Ah, y los premios prometían! Donaciones de empresas que quitaban el sentido: ordenadores, relojes caros, electrodomésticos de última generación, y una televisión de plasma a cada uno de los ganadores, nada menos.Me dieron las doce de la noche y seguía sin conseguir compañero. ¡No podía esperar más, tiré la toalla! Bajé al bar, con la seguridad de encontrar al Makelele echando una partida, como hacía todas las noches. No me costó convencerle, le dije que era gratis, que había buenos premios, copas, buena comida y gente que no podía ganarnos en una partida normal. El Make se apunta a un bombardeo. Eso sí, le dije, ponte camisa y corbata. Si no tienes una americana me lo dices que te dejo una, que allí va a haber gente distinguida. Y por favor ni un taco, limítate a hablar solo conmigo y en los lances de la partida, nada más. Asintió con una amplia sonrisa, dejando al descubierto el hueco producido por la falta de dos incisivos y un canino. Al día siguiente lo recogí a la hora acordada. Se había puesto una camisa verde fosforescente con una corbata a rayas azul, lila y naranja. El pantalón era color marrón y los zapatos... bueno, el calzado, unas botas tejanas más sucias que el mono de un mecánico. No se había afeitado, el jodido. Con la chaqueta que le llevé, azul marino con botones dorados, creo que nadie notó si iba calzado. ¡Ni Hágata Ruiz de la Prada lo hubiese vestido peor! Llegamos al hotel. Nos aparcaron el coche y entramos. Al poner un pié en la alfombra de recepción ya teníamos un empleado muy cordial tratándonos de caballeros y preguntándonos en qué podía servirnos (pensaba que nos habíamos equivocado de sitio, seguro). Le indiqué que veníamos al torneo benéfico de mus y nos preguntó nuestros nombres. Le di el mío, nos pidió que le esperásemos ahí mismo y fue a hacer una consulta. Volvió sonriendo y nos hizo una seña para que le siguiésemos. “Adelante campeón”, dijo mientras estiraba la mano para coger mi abrigo. Makelele soltó un ¡jijiji! y yo le propiné un codazo en las costillas, disimuladamente.Nos condujo a un impresionante lobby decorado con rasgos modernos, escaleras de mármol y una fuente central que daba una atmósfera de verdadero estilo y elegancia. Todo muy chic y sofisticado. Mi amiga iba y venía haciendo presentaciones. Cuando nos vio, mejor dicho cuando vio al compañero que llevé, me saludó de lejos agitando la mano y siguió con su trajín. Makele ya tenía una cerveza en la derecha y dos canapés en la izquierda.El torneo empezó enseguida, por suerte. La primera pareja que nos tocó fueron dos tíos perfectamente vestidos, con trajes caros y modales muy cuidados. De esos que no dicen ‘órdago’ porque les debe sonar feo, dicen ‘todas’. El Make se quedaba mirándome como preguntándome qué significaba. “Que han echado órdago a juego, compañero”, le decía yo. “Es mano, se ja dao mus y ja cantao pares, asín que veo con 31, maestro” respondía él, dejando escapar el aire por las mellas de la dentadura. ¿Qué le iba a decir, si estaba de acuerdo y ya nos conocíamos hasta en la forma de pensar? Les metimos un 3-0 en media hora. Eran muy malos. Fue como robarle la piruleta a un niño. Las otras parejas dominaban un poco más el juego, pero no eran rivales tampoco para nosotros. Nos clasificamos primeros en el grupo sin sobresaltos y pasamos a la ronda de octavos de final, donde se empezaba a jugar ya por eliminación directa.Hicimos un descanso mientras terminaban los otros grupos y me llevé al Makelele a un sitio apartado. Mi obsesión era que no charlara con nadie y soltase uno de sus expresivos tacos. “Esto está chupao, compañero. Nos llevamos el plasma por cojones, estos no tienen ni puta idea”, me comentaba eufórico viendo el paño que nos había tocado. “¡Habla bien, Makelele, habla bien por favor!, le susurré.Llegan los octavos y nos toca contra dos señoras mayores. Elegantísimas y más enjoyadas que Tutankamón. Esperamos más de 15 minutos que acudieran a la mesa. Saludaron y se ubicaron con una exasperante tranquilidad. Una de ellas, con un ademán muy fino, hizo que acudiera un camarero y retirase los ceniceros de la mesa sin mediar consulta alguna. Era obvio que no podíamos fumar durante la partida. Makelele se desabrochó el cuello de la camisa y se aflojó la corbata. La americana ya se la había quitado hacía un rato. El verde fosforito de la camisa no disimulaba ni un ápice las dos tremendas aureolas que causaban los sudores de sus sobacos.Comenzaron a ligar, no mucho, pero siempre un escalón por encima de nosotros. Dos reyes sota para mí, dos reyes caballos para una de ellas. Medias de cuatros para nosotros, medias de seises para ellas. Duples gallegos, duples castellanos. No arriesgaban, no faroleaban. Eran transparentes y facilonas, pero jugaban con una lentitud y una parsimonia que nos sacaba de quicio. Se consultaban todo como si estuviesen en el salón de su casa charlando cómodamente. “Tengo dos reyes para ver los pares, Pitita”. “Si tienes dos reyes envídales 10 más, que estos caballeros tienen cara de no llevar nada, Marili”. Con jugadas así de inocentes nos iban ganando dos cero y era a cuatro juegos ganados. “¡Pedro (le llamé por el nombre de pila a mi compañero), no me mires así! Si llevan las dos pares y una de ellas declara inocentemente de postre que solo tiene dos reyes y la otra le manda envidar diez más, cómo quieres que vea con tres cuatros!". Pensé que llevaban mejores pares, pero no, iban con dos simples reyes nada más. Cuando sucedía al revés y veíamos lo que echaban confiando en lo que una de ellas declaraba, venía la otra y sacaba más. Y entre una mano y otra se contaban la vida y obra de los que se habían cruzado por el camino. “¿Has visto qué avejentado está Sebastián, Marili?. “¡Sí hija, no es para menos, con la operación que le hicieron!”. “¿Lo operaron?, ¿De qué?”... y así mano tras mano. ¡Nos estaban volviendo locos!Tuvimos suerte en un cruce de duples de primeras dadas y acortamos diferencias, pero el 3-1 lo hicieron ellas de la misma manera, en otro cruce con suerte. Y ya íbamos por dos operaciones, tres funerales, cuatro bodas y una comunión.Makelele estaba que no se lo podía creer. Hubiese apostado los dientes que le quedaban a que esta partida no la perdía ni ebrio ni dormido. Pero ya estaban 32 a 12 y las aureolas del sobaco le llegaban a la cintura. Se dio un negro de mano, de los que tanto le gustaban, con duples de caballos pitos, buscando el corte de ellas para rematar el juego o al menos acortar distancias. ¡Pero que va, se dieron mus! Se descartó de un as y le entró un rey. El resto fuimos a tres, menos el postre que se quedó a dos.Lo cortó mi compañero y dejamos grande y chica en paso. A pares órdago, obviamente.“¿Me quitas alguno, Marili?”, pregunta el postre. “¡Ninguno, Pitita!”, dice la otra.“Bueno, yo tengo dos reyes con un cinco y un cuatro”, añade Pitita. “¡Si te gustan, ve querida”!, le contesta Marili indiferente, mientras busca con la mirada un camarero para pedir su tercer Cardhú desde que empezó la partida. ¡Por Dios! ¡Cómo vais a ver, si son segundas dadas, sois postres, mi compañero va a una, estáis a falta de ocho...! Todo eso pasaba por mi mente, pensando que Make llevaba como mínimo dos reyes, porque yo también tenía solo uno y ni pares.El techo del hotel se le empezó a caer encima a Makelele cuando oye a Pitita insistir: “¿Entonces no te importa que vea, no Marili?”. Y se le terminó de desplomar cuando Marili, casi de pié y de espaldas agitando el brazo para que la vea el camarero, le contesta: “¡Pero ve, hija, ve. Ya sabes que si a ti te gusta, a mi también!”“¡A la mierda! ¡Eliminados por dos viejas charlatanas!”, soltó Makelele mientras se levantaba de la mesa indignado y se iba hacia la barra sin despedirse.Cumplimenté los saludos con aquellas agradables señoras y les felicité por su buen hacer musístico, todo con una sonrisa, pidiendo disculpas por la actitud de mi compañero. Fui a la barra, cogí al Make de un brazo y me lo llevé hacia la salida. Al recoger el abrigo se me acerca el mismo amable empleado del hotel que nos recibió. “Disculpe, la organización me ha encargado recaudar el dinero de la inscripción, son 600 euros”. ¡Menos mal que aceptaban tarjeta! La Visa estaba caliente, a punto de derretirse cuando me la devolvieron.Esta relación de amor-odio que tengo con el mus no se ha visto alterada hasta el día de hoy. Este episodio no hizo más que acentuarla. Odio el mus cuando pierdo de esta manera. Lo odio cuando me ganan sin saber jugar. Odio que esas dos señoras se hayan quedado con la idea de que son mejores que nosotros. Odio que Pitita le diga a Marili: “¡Vaya campeones de mus! Nos los hemos pasado por la piedra (no creo que hayan dicho eso, me lo estoy imaginando).” Odio que se lo cuenten a sus amigas y que no vuelvan a jugar hasta dentro de un año, quedándose tan a gusto con la sensación de que le han ganado al Quíntuple Campeón de España.Pero más amo el mus por todas las otras cosas buenas que me da cada día. Son demasiadas para enumerarlas aquí y esto se ha hecho muy largo ya.
ELDUQUE2UNA
30-8-06
A ver joven, no vaya a creer usted que yo tengo mucha experiencia en esto, pero le voy a contar una que tuve el año pasado, en un torneo de mus benéfico que jugamos mi amiga Pitita y yo.
¡Me encantan los torneos de mus benéficos! Se reúne gente con mucha clase y saber estar. Hay gente educada y elegantemente vestida, con finos modales y gustos refinados. Con Pitita solo jugamos al mus en torneos de beneficencia, el resto del tiempo de ocio lo dedicamos al bridge.
Pero le cuento esta experiencia porque aquel fue un torneo especial. Participaba el campeón de España de Mus en los últimos cinco años y nos tocó jugar contra él. Decían que era un Duque, ¡imagínese!. Aunque a juzgar por el compañero que tenía, mis dudas me quedaron, mire ud. ¡Qué mal vestido y que poco afecto a la higiene se le veía al compañero! Aunque el primero, debo reconocer, estuvo muy amable al finalizar la partida y felicitarnos por haberles ganado.
Recuerdo ese último juego como si fuese hoy. Nosotras teníamos 32 tantos y ellos bastante menos, no sé exactamente cuántos. Se dieron mus y Pitita que era postre no cortó, llevaba dos reyes y ella si no tiene juego no corta. En la siguiente mano, lo cortan ellos y nos echan órdago a pares. Yo no tenía, el señor elegante y multicampeón tampoco, el desaliñado era el que se la estaba jugando y Pitita seguía con sus dos reyes del principio. Me preguntó si le dejaba ver y aunque me hice la desentendida llamando a un camarero, observé que el desastrado compañero del Duque mascaba compulsivamente un palillo que tenía en la boca, de uno de los tantos canapés que se había comido. Lo movía de una comisura a otra de sus labios con evidente nerviosismo. ¡Estaba convencida que era un farol! Y le dije a mi compañera que viese.
¡No vea ud. el sofocón que le dio a aquel hombre! Tenía dos caballos y 31. Se levantó hecho una furia tratándonos de viejas y charlatanas. ¡Qué mal perder tienen algunas personas!
Bueno, esa ha sido mi experiencia. Quedamos subcampeonas en aquel torneo, y este año vamos dispuestas a ganarlo. ¡Ya le contaré!
¡Adios, majo! ¡Y buena suerte en sus partidas!
DATE MUS
----------------MUS BENÉFICO----------------- 13-12-06
Al acercarse estas fechas navideñas recuerdo el torneo de mus benéfico al que asistí el año pasado, por estos días de diciembre, más o menos.Tengo una amiga, mujer elegante, culta y de ideas claras, que participa activamente en una organización filantrópica. Organiza todo tipo de eventos para recaudar fondos y atender necesidades de colectivos desfavorecidos: obras de teatro, cenas de caridad, funciones de beneficencia al estilo de esas que presiden las esposas de los ministros y secretarios de estado.El año pasado por estas fechas, se embarcó en organizar un torneo de mus en los salones de un famoso hotel de cinco estrellas. Buscó empresas patrocinadoras de envergadura, multinacionales de esas que cotizan en bolsa y se anuncian por televisión. Cursó invitación para participar a empresarios, médicos, abogados, ingenieros, todos de renombre, periodistas famosos, algún ex alcalde, los suegros de un ex político, artistas consagrados, en fin, gente rica, aristocracia de ayer con apellidos de abolengo y aristocracia de hoy con cuentas corrientes rebosantes.Me enteré del torneo por un correo suyo: “¡Tienes que venir, no me puedes fallar! Te he puesto en el programa. Pásate por la web de la Fundación y te enteras de todo, día, hora, etc. Disculpa que no te llame ni te dé más detalles, pero estoy fatal de tiempo. Mañana viajo a Togo, de allí a Laos, paso medio día en Polonia y vuelo a Sudamérica. Estaré de vuelta el día del torneo. ¡Suerte y gracias! ¡Que ganes!.”Así es ella. Siempre con prisas y haciendo veinte cosas a la vez. ¡Y yo, que abro el correo dos días antes del torneo!. Me lo había puesto hacía una semana, con lo cual ahora estaría... vaya a saber en qué rincón de Sudamérica. Me voy a la web, ¡qué remedio! Efectivamente, allí estaba el cartel del evento patrocinado por uno de los bancos más grandes de Europa, una empresa de telefonía líder, un periódico de gran tirada y un canal privado de televisión. ¡Toma ya! Pero... ¿y esto?, ¿qué pone aquí?... (corro a buscar las gafas). ¡Madre de Dios! ¡Se había pasado la tía! Anunciaba la participación del Campeón de Mus de España durante cinco años consecutivos... ¡y ponía mi nombre!Diez pueblos se había pasado, menuda trola, ¡qué jodida! ¡Vamos, que me había puesto más o menos como el Induráin del mus! Esto tenía que aclararlo. Llamé a su hermano. Le dije que tenía que localizarla urgentemente para hablar con ella y que si no lo hacía, no asistiría al torneo. A las tres de la mañana me llama al móvil, desde Bolivia: “Disculpa la hora, aquí son las 10 de la noche y acabo de llegar al hotel. ¡No me hagas esa faena! Tienes que estar en el torneo sí o sí. Lo de los campeonatos me lo inventé, si, pero tenía que poner algo que le diese caché, que atrajese gente, y ya sabes que a estos peces gordos les encanta jugar con alguien importante. Busqué en Internet, pero no encontré a nadie en el mus que pudiese impresionarlos. Si hubiese sido un torneo de golf o de tenis... pero en el mus, cada año gana uno distinto. Tu sabes bastante de mus y como eres mi amigo, se me ocurrió tu nombre, así que búscate un compañero que sepa como tú o más e impresiónalos. Te dejo que me esperan en recepción. Un beso. Nos vemos pasado mañana.”¡Maldita sea! ¡Y me cuelga, así sin más! Habla a toda leche, me pilla dormido y cuelga, sin dar opción a réplica. Ya me ha ganado el primer juego.Al día siguiente me pongo a la tarea de buscar compañero, porque con el que juego habitualmente algunos torneos no puedo presentarme en un sitio así. El Makelele (le dicen así en la peña porque le gusta darse negros) es muy buena gente, noble como el que más, pero el taco más suave que suelta pone roja a la más experimentada señorita de alterne. Y si no le entran cartas... ¡apaga y vamonos! Se caga en todo lo que se menea. ¡Cualquiera lo lleva a un sitio así!Lo intenté llamando a tres o cuatro amigos que podían dar el perfil, pero nada, de hoy para mañana estaba complicada la cosa.Bueno, dentro de todos los males pensé que al menos sería una experiencia grata, comería bien, conocería gente con glamour, y me ahorraría el dinerito de la inscripción que salía por un pico, 300 euros por personas, no se andaba con chiquitas mi amiga. ¡Ah, y los premios prometían! Donaciones de empresas que quitaban el sentido: ordenadores, relojes caros, electrodomésticos de última generación, y una televisión de plasma a cada uno de los ganadores, nada menos.Me dieron las doce de la noche y seguía sin conseguir compañero. ¡No podía esperar más, tiré la toalla! Bajé al bar, con la seguridad de encontrar al Makelele echando una partida, como hacía todas las noches. No me costó convencerle, le dije que era gratis, que había buenos premios, copas, buena comida y gente que no podía ganarnos en una partida normal. El Make se apunta a un bombardeo. Eso sí, le dije, ponte camisa y corbata. Si no tienes una americana me lo dices que te dejo una, que allí va a haber gente distinguida. Y por favor ni un taco, limítate a hablar solo conmigo y en los lances de la partida, nada más. Asintió con una amplia sonrisa, dejando al descubierto el hueco producido por la falta de dos incisivos y un canino. Al día siguiente lo recogí a la hora acordada. Se había puesto una camisa verde fosforescente con una corbata a rayas azul, lila y naranja. El pantalón era color marrón y los zapatos... bueno, el calzado, unas botas tejanas más sucias que el mono de un mecánico. No se había afeitado, el jodido. Con la chaqueta que le llevé, azul marino con botones dorados, creo que nadie notó si iba calzado. ¡Ni Hágata Ruiz de la Prada lo hubiese vestido peor! Llegamos al hotel. Nos aparcaron el coche y entramos. Al poner un pié en la alfombra de recepción ya teníamos un empleado muy cordial tratándonos de caballeros y preguntándonos en qué podía servirnos (pensaba que nos habíamos equivocado de sitio, seguro). Le indiqué que veníamos al torneo benéfico de mus y nos preguntó nuestros nombres. Le di el mío, nos pidió que le esperásemos ahí mismo y fue a hacer una consulta. Volvió sonriendo y nos hizo una seña para que le siguiésemos. “Adelante campeón”, dijo mientras estiraba la mano para coger mi abrigo. Makelele soltó un ¡jijiji! y yo le propiné un codazo en las costillas, disimuladamente.Nos condujo a un impresionante lobby decorado con rasgos modernos, escaleras de mármol y una fuente central que daba una atmósfera de verdadero estilo y elegancia. Todo muy chic y sofisticado. Mi amiga iba y venía haciendo presentaciones. Cuando nos vio, mejor dicho cuando vio al compañero que llevé, me saludó de lejos agitando la mano y siguió con su trajín. Makele ya tenía una cerveza en la derecha y dos canapés en la izquierda.El torneo empezó enseguida, por suerte. La primera pareja que nos tocó fueron dos tíos perfectamente vestidos, con trajes caros y modales muy cuidados. De esos que no dicen ‘órdago’ porque les debe sonar feo, dicen ‘todas’. El Make se quedaba mirándome como preguntándome qué significaba. “Que han echado órdago a juego, compañero”, le decía yo. “Es mano, se ja dao mus y ja cantao pares, asín que veo con 31, maestro” respondía él, dejando escapar el aire por las mellas de la dentadura. ¿Qué le iba a decir, si estaba de acuerdo y ya nos conocíamos hasta en la forma de pensar? Les metimos un 3-0 en media hora. Eran muy malos. Fue como robarle la piruleta a un niño. Las otras parejas dominaban un poco más el juego, pero no eran rivales tampoco para nosotros. Nos clasificamos primeros en el grupo sin sobresaltos y pasamos a la ronda de octavos de final, donde se empezaba a jugar ya por eliminación directa.Hicimos un descanso mientras terminaban los otros grupos y me llevé al Makelele a un sitio apartado. Mi obsesión era que no charlara con nadie y soltase uno de sus expresivos tacos. “Esto está chupao, compañero. Nos llevamos el plasma por cojones, estos no tienen ni puta idea”, me comentaba eufórico viendo el paño que nos había tocado. “¡Habla bien, Makelele, habla bien por favor!, le susurré.Llegan los octavos y nos toca contra dos señoras mayores. Elegantísimas y más enjoyadas que Tutankamón. Esperamos más de 15 minutos que acudieran a la mesa. Saludaron y se ubicaron con una exasperante tranquilidad. Una de ellas, con un ademán muy fino, hizo que acudiera un camarero y retirase los ceniceros de la mesa sin mediar consulta alguna. Era obvio que no podíamos fumar durante la partida. Makelele se desabrochó el cuello de la camisa y se aflojó la corbata. La americana ya se la había quitado hacía un rato. El verde fosforito de la camisa no disimulaba ni un ápice las dos tremendas aureolas que causaban los sudores de sus sobacos.Comenzaron a ligar, no mucho, pero siempre un escalón por encima de nosotros. Dos reyes sota para mí, dos reyes caballos para una de ellas. Medias de cuatros para nosotros, medias de seises para ellas. Duples gallegos, duples castellanos. No arriesgaban, no faroleaban. Eran transparentes y facilonas, pero jugaban con una lentitud y una parsimonia que nos sacaba de quicio. Se consultaban todo como si estuviesen en el salón de su casa charlando cómodamente. “Tengo dos reyes para ver los pares, Pitita”. “Si tienes dos reyes envídales 10 más, que estos caballeros tienen cara de no llevar nada, Marili”. Con jugadas así de inocentes nos iban ganando dos cero y era a cuatro juegos ganados. “¡Pedro (le llamé por el nombre de pila a mi compañero), no me mires así! Si llevan las dos pares y una de ellas declara inocentemente de postre que solo tiene dos reyes y la otra le manda envidar diez más, cómo quieres que vea con tres cuatros!". Pensé que llevaban mejores pares, pero no, iban con dos simples reyes nada más. Cuando sucedía al revés y veíamos lo que echaban confiando en lo que una de ellas declaraba, venía la otra y sacaba más. Y entre una mano y otra se contaban la vida y obra de los que se habían cruzado por el camino. “¿Has visto qué avejentado está Sebastián, Marili?. “¡Sí hija, no es para menos, con la operación que le hicieron!”. “¿Lo operaron?, ¿De qué?”... y así mano tras mano. ¡Nos estaban volviendo locos!Tuvimos suerte en un cruce de duples de primeras dadas y acortamos diferencias, pero el 3-1 lo hicieron ellas de la misma manera, en otro cruce con suerte. Y ya íbamos por dos operaciones, tres funerales, cuatro bodas y una comunión.Makelele estaba que no se lo podía creer. Hubiese apostado los dientes que le quedaban a que esta partida no la perdía ni ebrio ni dormido. Pero ya estaban 32 a 12 y las aureolas del sobaco le llegaban a la cintura. Se dio un negro de mano, de los que tanto le gustaban, con duples de caballos pitos, buscando el corte de ellas para rematar el juego o al menos acortar distancias. ¡Pero que va, se dieron mus! Se descartó de un as y le entró un rey. El resto fuimos a tres, menos el postre que se quedó a dos.Lo cortó mi compañero y dejamos grande y chica en paso. A pares órdago, obviamente.“¿Me quitas alguno, Marili?”, pregunta el postre. “¡Ninguno, Pitita!”, dice la otra.“Bueno, yo tengo dos reyes con un cinco y un cuatro”, añade Pitita. “¡Si te gustan, ve querida”!, le contesta Marili indiferente, mientras busca con la mirada un camarero para pedir su tercer Cardhú desde que empezó la partida. ¡Por Dios! ¡Cómo vais a ver, si son segundas dadas, sois postres, mi compañero va a una, estáis a falta de ocho...! Todo eso pasaba por mi mente, pensando que Make llevaba como mínimo dos reyes, porque yo también tenía solo uno y ni pares.El techo del hotel se le empezó a caer encima a Makelele cuando oye a Pitita insistir: “¿Entonces no te importa que vea, no Marili?”. Y se le terminó de desplomar cuando Marili, casi de pié y de espaldas agitando el brazo para que la vea el camarero, le contesta: “¡Pero ve, hija, ve. Ya sabes que si a ti te gusta, a mi también!”“¡A la mierda! ¡Eliminados por dos viejas charlatanas!”, soltó Makelele mientras se levantaba de la mesa indignado y se iba hacia la barra sin despedirse.Cumplimenté los saludos con aquellas agradables señoras y les felicité por su buen hacer musístico, todo con una sonrisa, pidiendo disculpas por la actitud de mi compañero. Fui a la barra, cogí al Make de un brazo y me lo llevé hacia la salida. Al recoger el abrigo se me acerca el mismo amable empleado del hotel que nos recibió. “Disculpe, la organización me ha encargado recaudar el dinero de la inscripción, son 600 euros”. ¡Menos mal que aceptaban tarjeta! La Visa estaba caliente, a punto de derretirse cuando me la devolvieron.Esta relación de amor-odio que tengo con el mus no se ha visto alterada hasta el día de hoy. Este episodio no hizo más que acentuarla. Odio el mus cuando pierdo de esta manera. Lo odio cuando me ganan sin saber jugar. Odio que esas dos señoras se hayan quedado con la idea de que son mejores que nosotros. Odio que Pitita le diga a Marili: “¡Vaya campeones de mus! Nos los hemos pasado por la piedra (no creo que hayan dicho eso, me lo estoy imaginando).” Odio que se lo cuenten a sus amigas y que no vuelvan a jugar hasta dentro de un año, quedándose tan a gusto con la sensación de que le han ganado al Quíntuple Campeón de España.Pero más amo el mus por todas las otras cosas buenas que me da cada día. Son demasiadas para enumerarlas aquí y esto se ha hecho muy largo ya.
ELDUQUE2UNA
30-8-06
A ver joven, no vaya a creer usted que yo tengo mucha experiencia en esto, pero le voy a contar una que tuve el año pasado, en un torneo de mus benéfico que jugamos mi amiga Pitita y yo.
¡Me encantan los torneos de mus benéficos! Se reúne gente con mucha clase y saber estar. Hay gente educada y elegantemente vestida, con finos modales y gustos refinados. Con Pitita solo jugamos al mus en torneos de beneficencia, el resto del tiempo de ocio lo dedicamos al bridge.
Pero le cuento esta experiencia porque aquel fue un torneo especial. Participaba el campeón de España de Mus en los últimos cinco años y nos tocó jugar contra él. Decían que era un Duque, ¡imagínese!. Aunque a juzgar por el compañero que tenía, mis dudas me quedaron, mire ud. ¡Qué mal vestido y que poco afecto a la higiene se le veía al compañero! Aunque el primero, debo reconocer, estuvo muy amable al finalizar la partida y felicitarnos por haberles ganado.
Recuerdo ese último juego como si fuese hoy. Nosotras teníamos 32 tantos y ellos bastante menos, no sé exactamente cuántos. Se dieron mus y Pitita que era postre no cortó, llevaba dos reyes y ella si no tiene juego no corta. En la siguiente mano, lo cortan ellos y nos echan órdago a pares. Yo no tenía, el señor elegante y multicampeón tampoco, el desaliñado era el que se la estaba jugando y Pitita seguía con sus dos reyes del principio. Me preguntó si le dejaba ver y aunque me hice la desentendida llamando a un camarero, observé que el desastrado compañero del Duque mascaba compulsivamente un palillo que tenía en la boca, de uno de los tantos canapés que se había comido. Lo movía de una comisura a otra de sus labios con evidente nerviosismo. ¡Estaba convencida que era un farol! Y le dije a mi compañera que viese.
¡No vea ud. el sofocón que le dio a aquel hombre! Tenía dos caballos y 31. Se levantó hecho una furia tratándonos de viejas y charlatanas. ¡Qué mal perder tienen algunas personas!
Bueno, esa ha sido mi experiencia. Quedamos subcampeonas en aquel torneo, y este año vamos dispuestas a ganarlo. ¡Ya le contaré!
¡Adios, majo! ¡Y buena suerte en sus partidas!
DATE MUS
miércoles, 6 de diciembre de 2006
VER O NO VER (CHESPIR)
Comenzamos el zapping elogiando uno de nuestros blogs favoritos y animando al Gran Duque2una a seguir escribiendo a ese ritmo. ¡Oh, Grande de España! desde aquí te rendimos pleitesía:
Ver o no ver (Chespir)
Ambiwo es jugando al mus, como su propio nombre indica, ambiguo. Para los contrarios y para el compañero, porque pronuncia frases que tienen más de un significado posible (‘al tran tran sin pasarte a nada’, ‘tres pitos pero puedo mejorar’).Y así todo el rato con expresiones ambivalentes que hacen que un extremo y otro se confundan, se mezclen, generando una incertidumbre que a la primera de cambio incita al contrario a invertir para “averiguar”, riesgo que Ambiwo es un maestro en capitalizar a su favor.De mano siempre dice al compañero: “Tengo juego malo, así que si lo cortas tendré que echar muchas. ¡Tu verás lo que haces!”.La maldita frase tiene mandanga. La mitad de las veces lleva juego y la otra mitad no lleva ni pares. Jugando de pareja con él, tienes la pelota en tu tejado antes de que hayas podido ver las cartas. Se las arregla magistralmente para ser el primero en hablar. Y una vez dicho lo suyo, no vas a hacer el panoli preguntando ¿lo corto o no lo corto? Ya te lo ha dicho: “¡Tu verás lo que haces!, que es lo mismo que decir: ‘si la cagas, a mi no me mires’. No obstante, es un virtuoso del juego en equipo, en su escala de valores no cabe el reprochar al compañero ningún error.Pero para el contrario es curiosamente demoledora esa particular manera de esconder y mostrar. Genera una tentación que cautiva y amedrenta al mismo tiempo. Querer o no querer. El trastorno producido por esa amalgama de atracción y miedo embarra el deseo original, la primera intención, la actuación propia y lógica para esa situación concreta.No es la ambigüedad en sí, sino el modo de expresarla y acompañarla con el lenguaje corporal lo que la hace efectiva ante el contrario, lo que le fuerza a formularse más de una interpretación, lo que le provoca reacciones alternativas. Lo que en definitiva produce miedo, duda y culpa, ingredientes que generalmente inducen al error.
Aquí también cabe el frecuentado consejo que suele darse a los niños cuando presencian una acción arriesgada o temeraria: “Esto jamás debéis intentarlo vosotros solos, siempre ante la presencia de un adulto”.Traducción para aprendices y novatos: “Tu no intentes lo de la ambigüedad que, al igual que a mí, te van a pillar el 99% de las veces. Espera a sacarte el Master, o sea después de haber pasado por caja unas 150 veces”.
Anonymous dice...
los museros somos ambiguos todos. Empezando por que decimos que el mus es un juego de gente honesta y entre caballeros, pero luego mentimos como bellacos.Que alguien me explique esto.
José María
mecala05 dice...
¡Qué gran maestro este Ambiwo!, ¡eso es un Master en mus y no lo del Mecala!Y todavía hay quien osa escribir un comentario reabriendo la vieja herida del mus y los mentirosos. Jose María, por favor, no confundamos la ambigüedad, el arte de dominar el lenguaje comporal y el saber cómo y en qué momento decir cualquiera de sus frases, con mentir.Mentir en el mus es para tontos y para novatos, y te lo voy a argumentar:Un buen jugador de mus oculta su jugada y envida para averiguar la de sus rivales. Perder chinos a chica para luego sacar el mazo a los pares y llevarte incluso el juego no es mentir, perdone usted, eso es saber jugar al mus. Y el que no entienda esto que se dedique al cinquillo. Y no lo digo por Jose María.Si tras mirar tus cartas dices "voy a cortar el mus que tengo duples", tienes además que saber jugar tus cartas como si llevaras duples. Si luego en los lances no sabes ocultar tu jugada, ciertamente eres un mentiroso pero en ningún caso un musolari.Bueno Jose María, te pido disculpas si ha podido parecer que esto era algo personal. Como ya he dicho este tema de los mentirosos es una herida que no termina de cerrarse, a ver si conseguimos quitarnos el San Benito de una vez por todas porque yo cada día lo llevo peor.
Un saludo.
trinidad dice...
Ya os he dicho mas de una vez, que lo del lenguaje corporal y la ambiguedad es privativo de las mujeres jugando al mus. El Duque no nos ha aclarado el sexo del ambigu ese. Y lo de la intuicion es algo que no esta a nuestro alcance. A mi mi compañera me dice que meta, y yo meto. Me dice que me pase y me paso.Lo del mentir, como dice Macala Martes y Mus, tambien lo llevo muy mal. Igual que cuando dicen "total es pa vino". Si es por eso que paguen antes de empezar y asi jugamos a ver quien la hace mas gorda.
DATE MUS
Ver o no ver (Chespir)
Ambiwo es jugando al mus, como su propio nombre indica, ambiguo. Para los contrarios y para el compañero, porque pronuncia frases que tienen más de un significado posible (‘al tran tran sin pasarte a nada’, ‘tres pitos pero puedo mejorar’).Y así todo el rato con expresiones ambivalentes que hacen que un extremo y otro se confundan, se mezclen, generando una incertidumbre que a la primera de cambio incita al contrario a invertir para “averiguar”, riesgo que Ambiwo es un maestro en capitalizar a su favor.De mano siempre dice al compañero: “Tengo juego malo, así que si lo cortas tendré que echar muchas. ¡Tu verás lo que haces!”.La maldita frase tiene mandanga. La mitad de las veces lleva juego y la otra mitad no lleva ni pares. Jugando de pareja con él, tienes la pelota en tu tejado antes de que hayas podido ver las cartas. Se las arregla magistralmente para ser el primero en hablar. Y una vez dicho lo suyo, no vas a hacer el panoli preguntando ¿lo corto o no lo corto? Ya te lo ha dicho: “¡Tu verás lo que haces!, que es lo mismo que decir: ‘si la cagas, a mi no me mires’. No obstante, es un virtuoso del juego en equipo, en su escala de valores no cabe el reprochar al compañero ningún error.Pero para el contrario es curiosamente demoledora esa particular manera de esconder y mostrar. Genera una tentación que cautiva y amedrenta al mismo tiempo. Querer o no querer. El trastorno producido por esa amalgama de atracción y miedo embarra el deseo original, la primera intención, la actuación propia y lógica para esa situación concreta.No es la ambigüedad en sí, sino el modo de expresarla y acompañarla con el lenguaje corporal lo que la hace efectiva ante el contrario, lo que le fuerza a formularse más de una interpretación, lo que le provoca reacciones alternativas. Lo que en definitiva produce miedo, duda y culpa, ingredientes que generalmente inducen al error.
Aquí también cabe el frecuentado consejo que suele darse a los niños cuando presencian una acción arriesgada o temeraria: “Esto jamás debéis intentarlo vosotros solos, siempre ante la presencia de un adulto”.Traducción para aprendices y novatos: “Tu no intentes lo de la ambigüedad que, al igual que a mí, te van a pillar el 99% de las veces. Espera a sacarte el Master, o sea después de haber pasado por caja unas 150 veces”.
Anonymous dice...
los museros somos ambiguos todos. Empezando por que decimos que el mus es un juego de gente honesta y entre caballeros, pero luego mentimos como bellacos.Que alguien me explique esto.
José María
mecala05 dice...
¡Qué gran maestro este Ambiwo!, ¡eso es un Master en mus y no lo del Mecala!Y todavía hay quien osa escribir un comentario reabriendo la vieja herida del mus y los mentirosos. Jose María, por favor, no confundamos la ambigüedad, el arte de dominar el lenguaje comporal y el saber cómo y en qué momento decir cualquiera de sus frases, con mentir.Mentir en el mus es para tontos y para novatos, y te lo voy a argumentar:Un buen jugador de mus oculta su jugada y envida para averiguar la de sus rivales. Perder chinos a chica para luego sacar el mazo a los pares y llevarte incluso el juego no es mentir, perdone usted, eso es saber jugar al mus. Y el que no entienda esto que se dedique al cinquillo. Y no lo digo por Jose María.Si tras mirar tus cartas dices "voy a cortar el mus que tengo duples", tienes además que saber jugar tus cartas como si llevaras duples. Si luego en los lances no sabes ocultar tu jugada, ciertamente eres un mentiroso pero en ningún caso un musolari.Bueno Jose María, te pido disculpas si ha podido parecer que esto era algo personal. Como ya he dicho este tema de los mentirosos es una herida que no termina de cerrarse, a ver si conseguimos quitarnos el San Benito de una vez por todas porque yo cada día lo llevo peor.
Un saludo.
trinidad dice...
Ya os he dicho mas de una vez, que lo del lenguaje corporal y la ambiguedad es privativo de las mujeres jugando al mus. El Duque no nos ha aclarado el sexo del ambigu ese. Y lo de la intuicion es algo que no esta a nuestro alcance. A mi mi compañera me dice que meta, y yo meto. Me dice que me pase y me paso.Lo del mentir, como dice Macala Martes y Mus, tambien lo llevo muy mal. Igual que cuando dicen "total es pa vino". Si es por eso que paguen antes de empezar y asi jugamos a ver quien la hace mas gorda.
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